lunes, 19 de febrero de 2018
Entre dos aguas
Alguno creerá que voy a empezar a hablar de algún tema hidrográfico. Pero la realidad es bastante distinta.
Se trata de comentar sobre dos de aspectos de nuestras sociedad que más nos influyen: los estimulantes y sus antagónicos, los depresores.
Los estimulantes nos hacen estar más atentos aumentando el estado de alerta y la energía.
Estos se descubrieron en la naturaleza entre las distintas especies vegetales.
Hay diversas plantas que son potencialmente estimulantes. Todos conocemos los efectos del café, el té, la coca y el tabaco.
En cambio los llamados depresores, son sustancias cuyo efecto se supone contrario a los estimulantes (ansiolíticos, sedantes ...) . Los efectos más importantes son que disminuyen la actividad cerebral y actúan como sedantes y tranquilizantes. Todos intentan corregir los desequilibrios como la ansiedad, estrés y ataques de pánico.
No voy a hacer una descripción de todos los medicamentos y sustancias que se utilizan para estos fines, pero si es importante saber que los dos, tanto los estimulantes como los depresores se utilizan con fines terapéuticos y lo que es más importante son adictivos.
Es curioso como la Sociedad hoy en día nos lleva a consumir más estupefacientes como los ansiolíticos, para poder cubrir todas las necesidades de la vida diaria, aunque yo diría que principalmente las causas de una vida laboral excitante. Salvando algunas profesiones, la mayoría requieren una atención que nos hace llegar a puntos de excitación y preocupación extremos y nos vemos abocados a pedir ayuda a nuestro médico en forma de pastillas, los conocidos ansiolíticos, que si no me equivoco son de los más vendidos del mercado farmaceútico.
Pero por otro lado somos consumidores de uno de los mayores excitantes que podemos conocer: El Café. Por eso del título de la entrada: Entre dos aguas.
No sabemos vivir sin esa especie vegetal que es el café. y no esporádicamente, sino de uso diario y habitual. Podemos decir que es nuestra droga familiar.
Muchos creen que el café es originario de Sudamérica, pero la realidad es que el origen desde hace mucho siglos es de Etiopía, y luego se distribuyó por el mundo por los árabes y los turcos. Hoy en día hay 80 países productores de café siendo una industria muy importante para su economía y desarrollo.
Los monjes lo utilizaban para estar despiertos y no dormirse en sus actos de liturgia de noche o de muy de madrugada.
Otra leyenda atribuye a un pastor la utilización de la planta del café, al observar que sus cabras comían dichos frutos y estaban con mucha energía. No sé si el dicho popular "estar como una cabra" tendrá algo que ver en esto.
Lo cierto es que desde hace más de mil años, la Humanidad no sabe vivir sin el café. A pesar de que también tiene sus detractores, es curioso como esta droga familiar y consustancial con nosotros convive con la industria de los ansiolíticos y son como la dicotomía que siempre ha existido: "el bien y el mal", "el yin y el yang", "blanco y negro"...
De todas formas tendremos que conformarnos con lo que tenemos. No se comercializan "pastillas de la felicidad". Tenemos pequeños reinos de taifas diarios en los que una taza de café nos hace ser más felices. Nos hace empezar nuestra vida con bríos renovados.
De todas formas hay otras sustancias muy peligrosas que nos hacen alucinar. Y no me refiero a las conocidas drogas alucinógenas, sino más bien a comportamientos, bien sea con hechos o con palabras, de personajes de nuestra sociedad que nos hacen pensar que estarían mejor si se hubieran tomado un café antes y después de saborearlo, emitir sus mensajes a todos. Hoy mismo he leído que el Presidente del país más fuerte del primer mundo, sí, me refiero a D. Trump ha dicho en alguna ocasión una frase lapidaria. Vamos, una perla de las muchas que dice: "Lo que hace que vivir merezca la pena es poder acostarte con las mujeres de tus amigos". Sin comentarios.
Lo dicho, hoy en día sin necesidad de tomar drogas, podemos alucinar.
Primero nos tomamos un café, después leemos la prensa diaria y alucinamos, y para rematar nos tomamos un ansiolítico para poder calmarnos y digerir la realidad social en la que vivimos.
Al final todo se complementa.
sábado, 10 de febrero de 2018
El tiempo y los pantalones cortos
Estaréis conmigo en que la conversación más habitual últimamente es la conversación meteorológica. No hay tertulia, reunión de amigos, de conocidos e incluso la consabida charla en el cortísimo viaje dentro de un ascensor con vecinos, en la que el tiempo no sea el protagonista principal.
Hoy va a llover, nevar, va a hacer viento, frío... e incluso nos atrevemos ya a utilizar términos que constituyen el lenguaje profesional de los meteorólogos algunos ya muy comunes y conocidos... borrasca, milibares, frente, otros raros como "hectopascales" (medida de presión) y ya en el colmo del desvarío otros como "ciclogénesis explosiva.
Estoy seguro que estas conversaciones se usan como latiguillos o muletillas porque nos dan seguridad y porque todo el mundo se siente a gusto con ellas.
¿Qué sería una estancia cerrada como el ascensor en que durante 20 o 30 segundos estamos a una distancia que no nos permite ni movernos, sin hablar del tiempo? Pues no sabría que decir.
Creo firmemente que nos preocupamos excesivamente con el tiempo que va a hacer. Y la verdad es que no creo que tenga mucha lógica. Las estaciones tienen sus características especiales en cuanto a climatología, si bien el llamado calentamiento global nos ha hecho más vulnerables, pues en Otoño/Invierno puede haber temperaturas altas, y al contrario en Primavera /Verano se ven situaciones de lluvias y otros fenómenos más propios de otras estaciones.
Ahora estamos a todas horas pendientes, y a nada que nieva y las carreteras y los pueblos están con una capa importante de nieve, echamos el grito en el cielo. Y no paramos de decir .... "que mal tiempo".
Habrá que echar mano del tan sabio refranero popular para decir "año de nieves ... año de bienes.
En esta epoca, ya demasiado larga de sequía, la nieve es un regalo que tenemos que agradecer. Humedece la tierra y sobre todo es la gran reserva de agua de pantanos y ríos, tan necesario para nuestra convivencia.
Pero claro, vivimos en un momento en el que identificamos bonanza del tiempo a días despejados con sol y temperatura altas, ya que la mayoría lo asocia a vacaciones, playa y a ponerse el bañador, las gafas de sol y el pantalón corto.
En mi generación (del 57) y anteriores no teníamos ese problema. Empezaban a aparecer los pantalones largos si bien no había opción en cuanto a elegir si los pantalones iban a ser cortos o largos según la estación en la que nos encontráramos.
Sabíamos que en Invierno lo normal era que hiciera frío y según donde vivieras, la nieve hiciera acto de presencia. Pero esto no nos arredraba. Es más, si veis fotos de nuestra época, en nuestro ropero la prenda que dominaba, hasta bien cumplidos los años, eran los pantalones cortos. Ya podría llover, frío y con nieve. El pantalón largo era para la mayoría de edad. y la verdad, como no se utilizaba, no lo echábamos de menos.
Sí es verdad que viendo esas fotos comentadas, teníamos aspecto un poco ridículo enseñando nuestras piernas con esos vellos desmadrados, y seguro que si se hubiera adelantado nuestra puesta de largo con pantalones adecuados, además de estar más estéticos estaríamos mas calentitos.
Lo voy a tener difícil en encontrar una alternativa pero prometo que la próxima vez que en el ascensor vaya acompañado no voy a hablar del tiempo.
jueves, 1 de febrero de 2018
Los algoritmos y la salud mental
Voy a explayarme un poco en qué consiste esto de los algoritmos.
Como se puede observar, cada vez buscamos expresiones , palabras, que puedan definir lo que a mi me parece que es incompresible para una gran mayoría. En concreto, todos los que no hayan estudiado Ciencias y en particular Matemáticas, la palabra "algoritmo" le puede sonar a algún tipo de baile moderno, o con "algo de ritmo".
Esto viene de lejos. De muy lejos. Ya en los tiempos de Euclides, matemático griego y posteriormente de Arquímedes, se buscaban postulados para tratar de explicar los fenómenos a través de la Ciencia exacta.
El nombre más actual que sustituye al de postulado, tiene un origen etimológico árabe, y en concreto del matemático Al-Khwarizmi. Este matemático árabe de la Asia central es el padre de la Algebra actual y del sistema de numeración que empleamos.
De él podemos coger la definición más aproximada de la definición de algoritmo: Grupo finito de operaciones, organizadas de manera lógica y ordenada, que permite solucionar un determinado problema.
La salud mental, aunque parezca mentira, es igual de incomprensible, o más. Y me explico.
Todos cuando hablamos de salud mental pensamos, y con razón, en trastornos como ansiedad, migrañas, estrés, .... etc....etc.... Vamos lo que toda la vida los mayores y no hace mucho los médicos te diagnosticaban como "nervios" al contarle lo que te pasaba.
Pero aquí surge el gran problema. que las enfermedades mentales no se ven a simple vista. Uno si ve por la calle a una persona con el pie enyesado sabe que ha tenido un percance muscular o de huesos y a la vista está su consecuencia. Pero una persona con un trastorno derivado de una mala salud mental no tiene signos externos, no tiene un yeso en la cabeza.... digamos.
Las grandes protagonistas de estos años son las redes sociales. De esto no hay duda. Todas tienen en sus entrañas una serie de ecuaciones con múltiples variables que nos quieren dirigir a lo que ellos creen que son nuestras aspiraciones en la búsqueda de la felicidad. Hay una gran polémica últimamente en que los algoritmos que encierran estas redes no distinguen entre lo verdadero y lo falso. Estas redes sociales, aunque ellas los desmienten, son verdaderos medios de comunicación y son responsables de lo que se propaga.
Haced una prueba. Buscad en internet "comprar coches" por ejemplo y veréis que en multitud de vuestras consultas posteriores sobre cualquier otro tema, aparecen mensajes, anuncios... sobre coches y marcas para que compréis, que no vienen a cuento. Los algoritmos actúan de forma sibilina y saben nuestras preferencias y nos inducen a ellas.
En todos los ámbitos de la vida estamos rodeados de algoritmos, pero no todos son eficaces, por no decir la gran mayoría.
Que fácil sería si hubiera un algoritmo para curar la ansiedad, el estrés,.... Pero no es tan fácil.
Los algoritmos que tienen éxito se basan en la ciencia exacta (2+2=4). Son algoritmos contrastados y que no tienen réplica.
La gran mayoría de algoritmos que se utilizan en la actualidad están basados en la ciencia empírica, de experimentación, las que utilizan las Ciencias Sociales. Aquí influyen muchas variables que no son fáciles de medir, y son hipótesis que se quieren contrastar. Toda causa puede producir un efecto, pero se da el caso que no siempre es el mismo. Y si no leer las predicciones en Economía: con igual de variables se puede dar la paradoja de soluciones muy distintas.
Si uno tiene, pongamos por ejemplo ansiedad, podemos encauzarla con la experimentación y la observación de casos parecidos, pero no sirve para todos. No existe el "café para todos".
Aquí reside el gran fallo de las redes sociales al querer implementar algoritmos que nos encaucen nuestra vida según sus criterios.
Como pasa en los casos de trastornos de salud mental, en las soluciones propuestas con sus algoritmos no existe y no puede existir el "café para todos".
Los grandes matemáticos y programadores del pensamiento que hay detrás no pueden solucionar los problemas cotidianos con una simple función matemática. Hay variables que son constantes, pero otras no lo son, y nunca podrán predecir la solución.
Mucho cuidado con los algoritmos, quizás más que solucionar problemas, nos den quebraderos de cabeza y nuestra salud mental empeore. Sobre todo porque la gran mayoría de soluciones que proponen son falsas.
martes, 23 de enero de 2018
La importancia de la Música en las películas
Estos son para la mayoría los premios mayores, pero para otros como yo hay un premio "a la mejor banda sonora o música"que merecería estar a la misma altura que los otros comentados.
¿Quién no reconoce una película o su trama al escuchar su banda sonora o su canción más representativa?
He de confesar que a la hora de preparar esa entrada el blog me he topado con la grata sorpresa que hay tal cantidad de Bandas sonoras de películas famosas, que sería imposible ponerlas todas, por su calidad y sobre todo por su buena sonoridad.
Voy a poner algunos enlaces a modo de ejemplo y que considero más representativos.
--- El famoso paseo en bicicleta de Paul Newman en "dos hombres y un destino"
--- Casablanca.. con la frase famosa "tócala Sam"
--- Misión imposible con el ínclito Tom Cruise
--- La Vita è bella. Maravillosa película
--- Memorias de Africa con Robert Redfort y Meryl Streep con una banda sonora sublime y mágica
--- Los siete magníficos con una pléyades de artistas reconocidos en el que la música de Elmer Bernstein es el octavo magnifico...
--- El golpe. Banda sonora de una película mal datada ya que fue compuesta en 1902 y la película esta situada en 1930, pero eso no quita para que sea representativa.
Temo aburriros pero es que como os he dicho al principio hay infinidad de películas. Yo os recomiendo que hagáis el ejercicio de buscar la banda sonora, cerréis los ojos y veréis que la música os recuerda la película.
El Dr. Zhivago, Star Wars, Lo que el viento se llevó, Dirty Dancing, El puente sobre el río Kwai, E.T. el extraterrestre, Pretty Woman, Los caza fantasmas, Armageddon, Indiana Jones, Fiebre del Sábado noche, El guardaespaldas, el Padrino,.... , ....., ..... y tantas y tantas otras que me dejo en el olvido.
En todas estas obras de arte del cine, algunas con más o menos éxito, la banda sonora no está de acompañante sin más. No. Sin ella la película no hubiera tenido el éxito reconocido.
La música te traslada al pasado, a la conquista del Oeste en EEUU, al miedo --- que sería Psicosis sin su banda sonora ---, al pasado, e incluso al diseño del Futuro como en películas "Blade Runner". También te hace imaginar como son los sitios paradisiacos de otros continentes, ... Africa, .... de otras ciudades, Roma, París, New York,... en fin, la música es generadora de sueños, de pensamientos...
De todas las películas cuya música me ha enganchado hay una en especial: Gladiator, dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Russell Crowe. En ella el imperio romano y la vida del General Hispano Máximo se ven reflejadas en una banda sonora excepcional, de primer nivel. La escena final con la música de fondo es maravillosa. Curiosamente aunque tuvo cinco Oscar, entre ellos a la mejor película y mejor actor, no obtuvo la preciada estatuilla a la mejor Banda sonora. Sí en cambio obtuvo entre otros el premio Satéllite y el Globo de Oro. Yo le hubiera dado el merecido Oscar a la mejor Banda sonora.
Como he dicho al principio, la entrega de los premios Oscar está a la vuelta de la esquina. No he visto ninguna de las mejores nominadas a mejor película, ni mejor Banda sonora.
Una de las que me han hablado muy bien y de las más favoritas es "Tres anuncios en las afueras" con crítica sobre el racismo. Habrá que verla. Más que nada porque también está nominada a la mejor banda sonora.
Parafraseando la letra de la canción de Casablanca, una de las más famosas, si no la que más, de la Productora "Warner Bros"
lunes, 15 de enero de 2018
Azul. El color de la felicidad
Como he comentado en mas de una ocasión, no hay día que no salga a la palestra una noticia como menos singular.
Hoy se celebra el "Blue monday".
No deja de ser una fricada o lo que es lo mismo una celebración rara y excéntrica. Lo anglosajones lo celebran el tercer lunes de Enero y lo definen como el día más triste del año.
Y ¿cómo se ha llegado a semejante conclusión?. Pues muy sencillo. Al menos para el profesor y psicólogo galés --- Cliff Arnal --- que utilizó una serie de variables matemáticas y midió esa tristeza de los humanos.
Siempre había creído que hay valores intangibles en los que no existe ningún "metro" para medirlas.
Pero parece ser que este profesor ha medido la tristeza y como consecuencia, la palma del día más triste se la ha llevado el tercer lunes de Enero de cada año.
La Navidad está tan cerca que no dejamos de pensar en ella (añoranza). Hemos comido en demasía y además hemos sido muy sedentarios sin movernos apenas (Cansancio). Además toda la parafernalia de regalos, comidas nos ha roto nuestro presupuesto (deudas). Tenemos muchos promesas de enmienda... ser más solidarios, adelgazar, gimnasio... y no los vamos a cumplir (propósitos) y por si fuera poco, como dicen todos los especialistas --- psiquiatras y psicólogos a la cabeza --- los días son más cortos más lúgubres y falta de luz.
Todo lo anterior lo metemos en un bol, lo removemos y por arte de magia nos sale el día mas gafe y de sombras, y triste, del año: El Blue Monday.
Tengo la sensación y diría que convicción que estos es otro de los trucos publicitarios inventados, para vete a saber con qué fines. Aunque yo lo tengo claro: vender más.... ya sea viajes, gimnasios, ..., cualquier receta de felicidad... comprar... comprar... consumir... consumir...
Ya veníamos hace poco del Black Friday, luego el Cyber Monday, y ahora el Blue Monday.
Hay una paradoja que me hace sospechar que las diferencias con los anglosajones es mucha, a pesar de que estamos todos en la misma nave. Bueno los británicos están en fase de desconexión con el Brexit pero eso es otra cuestión más política que de otra índole.
La diferencia a la que me refiero es semántica pero importante.
En el idioma inglés la palabra "Blue" se refiere al color azul pero también a la tristeza. El asociar un color con un estado de ánimo no es nuevo. Hay muchas técnicas que lo utilizan para distintos fines.
Y aquí viene la diferencia con el resto, principalmente los españoles. Nosotros asociamos el color azul con el mar, con el Mediterráneo, con vacaciones tomando el sol.... es el color de la felicidad por antonomasia. En términos lingüísticos y para los entendidos diríamos que es una "sinécdoque", pero no hay que perderse en la palabra. Es una asociación de ideas entre el color azul y el ser feliz, estar en felicidad.
Así que podemos decir que no nos ponemos de acuerdo ni en lo más básico. Para los anglosajones el color azul es sinónimo de tristeza y para nosotros de felicidad, de positivismo.
Lo que tengo muy claro es que parece que nos aburrimos y hacemos de cuestiones baladíes grandes problemas a resolver.
¡ojo! ¡atención! que viene la réplica: el tercer viernes del mes de junio, bautizado con el día más feliz del año, ya tiene nombre... "el yellow Day".
El mezclar la Psicología con las matemáticas a través de una fórmula, para elegir si un día es más triste o mas feliz, no creo que sea muy cabal y adecuado.
Esto no hay quien lo pare.
domingo, 14 de enero de 2018
Soledad vs "sólo edad"
Leyendo las noticias de Economía veo que ha cambiado poco la tendencia de los últimos años. Me refiero al poco valor que se da a la edad, a la experiencia en el trabajo, pero no solo en este aspecto, sino a todos los ámbitos.
En una especie de encuesta en voz alta, sobre la política industrial, se pide opinión a unos expertos, aunque yo los llamaría pseudoexpertos pues solo dicen frases lapidarias y no ideas que solucionen algo la situación actual de estancamiento a pesar del crecimiento de las cifras.
* La mejor estrategia...
* Dejemos los complejos
* Sigamos remando
* Crear un hábitat amable...
* ....
Faltan ideas y éstas, a pesar de lo que piensan los directores de Recursos Humanos, deberían de escucharse de las personas con más capacidad. Por edad, y por conocimientos los "mayores" deberían de ser el "Senado" de donde se sequen las mejores soluciones para los problemas que surjan y para entablar nuevas aventuras.
En la mayoría de empresas la edad de 45 años es el límite donde surgen las suspicacias. Empiezan a pensar que eres poco maleable, que no cedes fácilmente a cualquier situación que entiendas o creas que no es justa, y sobre todo con tu sueldo seguramente pagarían a mas de una persona, más joven y más "la voz de su amo".
Es alucinante que se piense que a los 45 años seas mayor y no tengas nada que aportar. No me lo puedo creer.
Y no digamos si te acercas a los 55 años. La palabra prejubilación no es que planee sobre tu cabeza sino que aterriza y de qué forma. Siempre se viste de "voluntaria", pero no nos engañemos, de voluntaria tiene poco. Las estructuras empresariales siempre tienen métodos para hacer que la decisión esté ya tomada.
En época de crisis se podrían tener argumentos a favor de estas políticas, pero la crisis aunque real--en algunos sectores en los que las políticas de deshacerse de los mayores es prioritaria-- no ha sido determinante. En esas empresas no ha habido pérdidas, No. En todo caso menos beneficios, pero beneficios al fin, y no precisamente escasos.
Todo lo anterior ha hecho que el potencial humano de las empresas, a mi modo de ver, se ha devaluado y mucho. Como he comentado anteriormente la edad es un activo que no se aprovecha, y creo que esto es un gran handicap, una desventaja clara y meridiana.
La soledad del mayor en las empresas no debe de ser moneda de cambio para nadie. Es "solo edad" y debe de ser moneda de consejo, de activo, de nuevas ideas para una concepción de vida mejor.
Todavía estamos en época de nubarrones y borrascas para todos y en todo. No nos creamos que por prescindir de los mayores vamos a ganar más, a tener más beneficios. Esto no es una carrera de 100 metros, es una maratón de muchos kilómetros. Todos aportamos y en estos tiempos de falta de ideas para solucionar los contratiempos no debemos apartar a quienes tienen la experiencia y han vivido situaciones parecidas e incluso peores.
No estaría mal que en las empresas y en los centros de decisión hubiera un "senado" de mayores en los que tuvieran voz y voto, y no sólo se les vea como un bulto sospechoso a extinguir.
Acuñando una de las frases y expresiones de moda: "Pongamos en valor a los mayores", Todos lo agradeceremos.
viernes, 10 de febrero de 2017
Los límites. El Límite Social.
Recuerdo ya con nostalgia cuando en las clases de Matemáticas en los primeros cursos de Universidad estudiábamos todo lo relativo a los conceptos de límites, funciones, derivadas...
Comprendo que para los profanos y los estudiantes de "letras" estos conceptos son muy farragosos y difíciles de entender.
Haciendo un esfuerzo podríamos a llegar a comprender toda esta parafernalia de conceptos matemáticos, que si ahondáramos un poco veríamos que se utilizan mucho en la vida diaria, aunque lógicamente no nos llegamos a dar cuenta.
Llegados a este punto, que no se me asuste nadie. No. No voy a dar una clase de matemáticas, pero si voy a definir un poco más en lenguaje cotidiano lo que es un límite matemático. No va a ser fácil, pues traducir un concepto de ciencias exactas a lenguaje comprensible es ciertamente "problemático".
Esta unión de vocablos tienen su raíz etimológica en el latín y el griego.
Límite, viene del genitivo latín "limitis", que se traduciría como el borde o frontera de algo. Hasta dónde podríamos llegar en la realización de una tarea dentro de un espacio de tiempo.
Matemático, proviene del griego "mathema". Y se puede traducir como el estudio de un tema o asunto determinado mediante un razonamiento lógico.
Y a qué viene toda esta introducción se preguntará alguno.
Muy sencillo, estamos llegando a un punto en el que no tenemos límites en nuestro comportamiento. En todos los ámbitos, la frontera de lo bien hecho, de lo correcto, de lo moral y ético, está muy olvidado donde está la frontera de la consecuencia de nuestros actos. Nos hemos olvidado de cuál es el "límite social".
Recuerdo que a mis hijos en el colegio cuando hacían algo que no era correcto les decían sus profesores y educadores: ¡límite social! No era otra cosa que tratar de marcarles hasta dónde eran correctos y aceptables sus comportamientos ante cualquier hecho. Ellos ya sabían cual era el límite que no podían sobrepasar con sus actos. En definitiva se educaban en los valores aceptados por la sociedad y que tenían que estudiar y hacerlos propios.
Escuchando todas las tertulias radiofónicas y televisivas así como las lecturas de los innumerables espacios de opinión de los periódicos solo veo confrontación y enfrentamiento. Y no digamos nada si leemos los foros en los que todo parece muy democrático y moderno, pero que podemos llegar a ver hasta insultos, y todo basado en el anonimato.
Nadie se "corta un pelo". Las Redes sociales (Facebook, Twitter...) tampoco se escapan a la crítica.
Todos parece que tienen patente de corso para escribir lo que les dé la gana, sin tener un "límite" a sus opiniones. Opinar sí, pero tendremos que tener una frontera a los comentarios y no sobrepasar esa línea que lleva al insulto, al agravio y a la ofensa.
Estamos en "la era del todo vale".
No me reconozco en el grupo de esta sociedad tan democrática y liberal pero sin límites sociales en las que las injurias son pan de cada día.
Por cierto en Brasil existe un mal llamado deporte "vale tudo" (todo vale), en el que todas las artes marciales y deportes de contacto valen con la única excepción de morder y meter los dedos en los ojos.
En esta sociedad parece que nos gusta el "vale tudo" y nos entrenamos para ello.
Comprendo que para los profanos y los estudiantes de "letras" estos conceptos son muy farragosos y difíciles de entender.
Haciendo un esfuerzo podríamos a llegar a comprender toda esta parafernalia de conceptos matemáticos, que si ahondáramos un poco veríamos que se utilizan mucho en la vida diaria, aunque lógicamente no nos llegamos a dar cuenta.
Llegados a este punto, que no se me asuste nadie. No. No voy a dar una clase de matemáticas, pero si voy a definir un poco más en lenguaje cotidiano lo que es un límite matemático. No va a ser fácil, pues traducir un concepto de ciencias exactas a lenguaje comprensible es ciertamente "problemático".
Esta unión de vocablos tienen su raíz etimológica en el latín y el griego.
Límite, viene del genitivo latín "limitis", que se traduciría como el borde o frontera de algo. Hasta dónde podríamos llegar en la realización de una tarea dentro de un espacio de tiempo.
Matemático, proviene del griego "mathema". Y se puede traducir como el estudio de un tema o asunto determinado mediante un razonamiento lógico.
Y a qué viene toda esta introducción se preguntará alguno.
Muy sencillo, estamos llegando a un punto en el que no tenemos límites en nuestro comportamiento. En todos los ámbitos, la frontera de lo bien hecho, de lo correcto, de lo moral y ético, está muy olvidado donde está la frontera de la consecuencia de nuestros actos. Nos hemos olvidado de cuál es el "límite social".
Recuerdo que a mis hijos en el colegio cuando hacían algo que no era correcto les decían sus profesores y educadores: ¡límite social! No era otra cosa que tratar de marcarles hasta dónde eran correctos y aceptables sus comportamientos ante cualquier hecho. Ellos ya sabían cual era el límite que no podían sobrepasar con sus actos. En definitiva se educaban en los valores aceptados por la sociedad y que tenían que estudiar y hacerlos propios.
Escuchando todas las tertulias radiofónicas y televisivas así como las lecturas de los innumerables espacios de opinión de los periódicos solo veo confrontación y enfrentamiento. Y no digamos nada si leemos los foros en los que todo parece muy democrático y moderno, pero que podemos llegar a ver hasta insultos, y todo basado en el anonimato.
Nadie se "corta un pelo". Las Redes sociales (Facebook, Twitter...) tampoco se escapan a la crítica.
Todos parece que tienen patente de corso para escribir lo que les dé la gana, sin tener un "límite" a sus opiniones. Opinar sí, pero tendremos que tener una frontera a los comentarios y no sobrepasar esa línea que lleva al insulto, al agravio y a la ofensa.
Estamos en "la era del todo vale".
No me reconozco en el grupo de esta sociedad tan democrática y liberal pero sin límites sociales en las que las injurias son pan de cada día.
Por cierto en Brasil existe un mal llamado deporte "vale tudo" (todo vale), en el que todas las artes marciales y deportes de contacto valen con la única excepción de morder y meter los dedos en los ojos.
En esta sociedad parece que nos gusta el "vale tudo" y nos entrenamos para ello.
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